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El tardío sainete de Troilo y Cátulo

Patio de la morocha peronista

Por Jorge Lomuto

En el teatro Presidente Alvear (por entonces Enrique Santos Discepolo y posteriormente de nuevo Alvear) se estrenó el jueves 23 de abril de 1953 el sainete porteño en cuatro actos "El patio de la morocha", de Cátulo Castillo, con música de Aníbal Troilo, cuya orquesta aparecía en escena con los cantores Jorge Casal y Raúl Berón. La pieza tuvo señalado éxito, ya que se mantuvo dos años en cartel. Era la época en que la avenida Corrientes (que pocos años después sería llamada por Roberto Gil "la calle que nunca duerme", en los libretos para un programa radial) era el epicentro de una bulliciosa y muy concurrida vida nocturna, con atracciones en teatros, cines, cabarets y confiterías, en algunas de las cuales actuaban prestigiosos conjuntos o cantantes, aunque ya se había iniciado la decadencia y la desaparición de los cafés de palco con orquestas de tango.

Un elenco integrado por cotizadas figuras animaba la obra, que registraba algunas condiciones llamativas. El primer actor y galán cantor era Agustín Irusta, quien compartía el rol protagónico con la primera actriz Aída Luz, secundados por un elenco en el cual figuraban, en papeles importantes, Pierina Dealessi, Mario Danesi y Pedro Maratea, entre otros. La escenografía fue confiada a Gregorio López Naguil y el director general era Román Viñoly Barreto. El conjunto de Troilo actuaba instalado sobre una plataforma levadiza, que podía colocar a los integrantes al nivel del escenario.

Mariano Mores, compositor de la música del tango "El patio de la morocha"; la actriz Iris Marga; el actor Mario Danesi, y Cátulo Castillo, autor de la letra de ese tango y del sainete del mismo nombre.

Cátulo Castillo (Ovidio Catulo González Castillo, en realidad) había nacido el 6 de agosto de 1906 en Buenos Aires. Era hijo del dramaturgo y letrista de tango José González Castillo, anarquista, con quien Cátulo, pianista además de poeta, compuso varias importantes obras, la primera de ellas a sus 18 años, "Organito de la tarde", y otras como "Silbando" (con aporte de Sebastián Piana), "Acuarelita del arrabal", "Música de calesita", "Aquella cantina de la ribera", "El circo se va", "Invocación al tango", "Juguete del placer" y "Papel picado", todos tangos de extraordinario valor, varios de ellos casi olvidados. El de José y Cátulo es el único gran binomio creador en el tango formado por padre e hijo.

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